Mina
de cobre: Cerca de la fuente de La Florida se encuentra la
antigua mina de cobre que se extraía del mineral denominado azurita y
malaquita
Minerales: En el alto de Las Ferreras se pueden encontrar
piritas de todos los tamaños y muy bien cristalizadas.
El Castro: En Las Rozas se encontraba ubicado
un
castro astur, de la época
prerromana, cuyos restos se encuentran en el
Museo de la Diputación de León.
Fósiles: En Las Torquenas se pueden encontrar muchos restos
fósiles, principalmente, de helechos.
Palomares: El pueblo cuenta con muchos palomares, todos ellos
restaurados recientemente.
Fuentes: Son numerosas
y la mayoría de casas tienen su propio pozo. El agua de la traída es de
La Florida, que se refuerza con la de Cuyarán. Las huertas del
pueblo se riegan con el agua de Las Fontonas. A la entrada del
pueblo está La Fuente del Huelmo, a la que gente desde muy lejos
viene a buscar su agua para el consumo diario por su excelente calidad.
Escudos: En algunas de las casas del pueblo aún se conservan los
escudos familiares en la fachada.
Brunos: Esta variedad de fruta es típica del
pueblo. Abundan las brunales en todo el pueblo, hasta tal punto que los habitantes del pueblo son conocidos como
Bruneros.
En año de brunos, Adrados es Adraos; si no hay brunos, es
Adrados.
Parras: En casi todas los patios o corrales
de las casas podemos encontrar preciosas parras.
Santiago: Es el Patrón del pueblo y el día 25 de julio se celebra
la fiesta, con la tradicional misa y procesión por la
mañana y la fiesta y verbena por la noche y madrugada. La fiesta continúa el día
siguiente, día de Santiaguín.
Juego de Bolos: Tradicional juego leonés que se sigue jugando casi todos los
domingos en el pueblo y, en particular, el día de la Fiesta.
Don Ares: La ruta de Don Ares de Omaña
desde el Castillo de Beñal a la Torre de Ordás pasa por
Adrados. Cada año en el mes de agosto se representa esta leyenda y los
jinetes cruzan el pueblo ataviados con trajes típicos de la época.
Luis Miguel Rabanal: En
la página 35 de su libro "Elogio del proxeneta" (Ediciones Escalera, Col.
Trayectos, Madrid 2009) se puede leer lo siguiente:
"Nunca más regresé a Adrados. La pereza es un reptil odioso, y a la vez
simpático, que muerde y regurgita en nuestra médula y nos postra cada día
con denuedo. Nunca regresé y ahora me arrepiento de no haber vencido a la
iguana esa, tan atroz y equivocada. Ni recuerdo los caminos de yedra, ni
las noches del verano repletas de disputas. Así la muerte de Benito,
acaecida a golpes de azadón porque un mal nacido, vecino de acequia por lo
que he averiguado, lo dispuso. O el rostro octogenario y sereno de
Francisca, que me supongo acariciado por la brisa y por las manos cochinas
de sus nietos e inmensamente generoso. O los frutales cargados de manzanas
y de mirlos. Nunca más regresaré a Adrados, esto sí lo sé, y quiero creer
que pierdo allí mi vida definitiva. La que de veras me concierne y me
involucra en lo profundo. La más desasosegada. La más cierta. Algún día
tendré que retornar a esos destemplados recintos de la memoria y la
costumbre, si bien el invierno cubrirá cualquier salvación posible con su
nieve y con su echarpe."
Es un homenaje al pueblo de sus antepasados. Benito Rabanal, su bisabuelo,
marido de Francisca García (la tía Quica la llamaban). Eran los padres de
su abuela Rolindes.
Fabián Estapé: Sus memorias publicadas en lengua catalana bajo el
título De tots colors recogen una referencia a sus estancias en
Adrados. La obra fue publicada también en
castellano con el título Sin acuse de recibo.
Pendón: El día de Santiago los quintos
que iban al servicio militar encabezaban la procesión enarbolando el
Pendón de Adrados.